
Pues la aventura se acaba. El rodaje de Live Every Litre ha tocado a su fin tras miles de kilómetros y momentos inolvidables. Un momento… ¿se acaba? ¡Ni mucho menos! este ha sido el primer paso, pero queda montar todo el metraje y tenerlo listo para el gran estreno que será a finales de julio.
Las trece historias que presentamos hace ya unos meses se han convertido en realidad. Echamos la vista atrás, y todas aquellas locuras que nos parecían imposibles han sido grabadas por la cámara de Claudio. Vivimos la aventura de Juan y Kito en busca del amor perruno, hicimos posible el sueño imposible de Sarah, quemamos rueda persiguiendo a Metallica hasta las puertas del infierno y vimos una propuesta sorpresa de matrimonio en Venecia, entre otros .
Pero hay una historia a la que tengo un cariño especial. Será que me gusta la épica o que he visto demasiadas películas de la II Guerra Mundial, el caso es que la historia de Peter se ha convertido en mi favorita. Quizá sobre el papel no es la más espectacular, ni la más divertida, ni la más loca, ni siquiera la más emotiva, pero tiene ese toque especial que convierte a una historia en ‘cinematográfica’.

Peter (alias Bowman) y su amigo Len no solo han visto películas de la II Guerra Mundial, es que de hecho lucharon en ella. Ellos estuvieron allí, en Normandía, participando en ese momento tantas veces recreado por el cine: el inicio de la liberación de Europa. Me cuesta imaginarme a Bowman, siendo un chaval de apenas 20 años (¡casi un niño!) reptando por esas playas embarradas de la costa francesa entre sangre y pólvora, enfrentándose a quienes en las películas son siempre monstruosos humanoides nazis pero que en realidad eran chavales tan jóvenes como él que hablaban alemán en vez de inglés.
Por eso es tan especial ver a Peter y Len, con más de 80 años y unos cuantos galones a sus espaldas, conduciendo el Honda CR-Z hasta las playas de Normandía. “¿Cómo te sientes de poder estar aquí?” – le preguntábamos a Peter en un cementerio mientras rendía homenaje a sus compañeros caídos – “Agradecido, no hay otra manera”, respondía conteniendo las lágrimas, quizá sin darse cuenta (o precisamente por eso) de que millones de personas le siguen agradeciendo a él y a todos sus compañeros aquella gesta de hace 66 años.
¿Y qué va a pasar ahora con ‘Live Every Litre’?
Como hemos adelantado, el estreno será a finales de julio. Os iremos informando de todas las novedades vía nuestras cuentas de facebook y twitter, donde muy pronto haremos pública la fecha definitiva del lanzamiento. Hasta entonces, promocionaremos la película en Future Shorts, la mayor red digital de cortometrajes y cortometrajistas a nivel mundial, donde todos podréis ver el tráiler de Live Every Litre y tres montajes especiales en formato corto con los mejores momentos.
Future Shorts es la plataforma ideal para promocionar la película, ya que ejerce a la vez como productora cinematográfica, festival online y distribuidora, donde podéis ver cientos de vídeos interesantes además de los nuestros. A través de todos estos canales, la aventura continúa. Por mi parte, este blog de campaña toca a su fin, así que sólo me queda agradeceros la compañía y desearos muchos y buenos viajes… a bordo del Honda CR-Z, claro :) ¡Nos vemos en la carretera!

Tras casi seis semanas viajando, filmando y conociendo a gente realmente increíble, la fase de rodaje de Live Every Litre ha llegado a su fin.

Ayer por la mañana nos levantamos para descubrir una etérea bruma flotando sobre los campos y bosques de Nurburg. Una fina llovizna añadió tensión atmosférica mientras nos preparábamos en anticipación al enfrentamiento de Sumukito contra Nurburgring.
El sonido de los motores revolucionados nos daba la serenata cuando los coches pasaban frente a las ventanas del hotel demasiado tentadoramente para Fernando y Vanessa, cuyo turno era pocas horas después. Durante el obligatorio desayuno de tres platos nos encontramos con el legendario piloto alemán, Hans Stuck, en la barra de zumos – ¡y hasta Nike sabía quién era! ;-)
Tras una detallada explicación de lo que pretendíamos hacer con el CR-Z por parte de nuestro experto en el circuito, Fred, Fernando y Vanessa fueron al Museo de Nurburgring para empaparse del máximo de conocimientos sobre este histórico circuito. Mientras tanto, Claudio se dedicó a colocar tantas cámaras como fuera posible en el CR-Z (el recuento final fue de 7 cámaras). En un momento dado llegamos a preguntarnos si Fernando y Vanessa iban a caber en el coche; no hay que subestimar nunca la inquebrantable dedicación de nuestro maravilloso director para conseguir la mejor imagen desde cualquier ángulo imaginable.
Tras un par de días de descanso –los primeros en cinco semanas para muchos de nosotros–, ayer el convoy de Live Every Litre volvió a ponerse en marcha para recorrer plácidamente los 175 km que hay de Francfort a Nürburg. Tras haber recorrido 10 000 km, 175 km más parecía una gota en el océano, por lo que cuando cogimos la autopista estábamos muy animados. Volvieron las bromas con los walkie-talkies, ¡parecía como si no lo hubiésemos dejado nunca!
Salimos del hotel bien temprano (ah, y ¡nos encantan los hoteles que dan a una estación de trenes!), subimos a los coches y nos dirigimos hacia Maubeuge, importante centro del paracaidismo mundial. El día no podía ser mejor – no había ni una nube en el cielo y estábamos rodeados de pequeñas colinas y gorriones gorjeando.
Entonces Seb salió del hangar, totalmente desnudo salvo por un taparrabos que se había confeccionado con una de las camisetas del equipo de Live Every Litre. Menuda imagen – no del todo fuera de lugar en el hermoso y tranquilo paisaje del que habíamos disfrutado desde nuestra llegada.
Era evidente que cuando se enteraron de que uno de ellos estaría enganchado pronto a Seb desnudo en un salto en tándem, saltaron de contento… Estoy segura de que ninguno de ellos se presentó voluntario para la labor.
Tras 32 días en la carretera, hemos de decir que en el campamento de Live Every Litre estamos muy emocionados. Hemos llorado con una propuesta de matrimonio, nos hemos partido de risa con un castillo hinchable, y hemos visto como la gente miraba atónita a un perro en un burdel. Pero hoy es algo totalmente distinto…
Tras una encantadora velada con Peter (alias “Bowman”) y su mejor amigo, Len, nos levantamos bien temprano, listos para el nuevo día. Primero nos paramos en el puente Pegasus, que fue el primer lugar que se liberó en el Día D. (En 1944, Bowman transportó a tierra los soldados que luego ayudarían a liberar el puente). Al lado, en el Museo Memorial Pegasus, Peter y Len conocieron a varios tipos interesantes; Peter conoció a una persona cuyo suegro sirvió en el mismo barco que él, el Arquebus. Len conoció a una familia que trataba de encontrar a sus abuelos, ¡y las tres generaciones de esa familia tenían un Honda!
Pero nos falta conocer cómo ha sido la aventura de boca de los propios protagonistas. Por eso queremos compartir con vosotros la experiencia de Juan, que fue el primer afortunado protagonista de la película… con permiso de su perro Kito. Ya conocíamos su historia: quería lanzarse por Europa a la búsqueda de una nueva compañera de juegos para su perro Kito, aprovechando para cambiar su viejo Honda Civic por el nuevo CR-Z, ¡y consiguió su objetivo!
Finalmente saltamos de contento cuando logramos escapar el bullicio de la ciudad y llegar al circuito de Ceram en Mortefontaine. Pero cuando por fin Sara se sentó al volante del CR-Z nadie de nosotros sabía si iba a darles un corte de mangas a todos esos que habían dudado y habían dicho que no podría conducir. Sin haber recibido ni una sola lección ni haber hecho ni una sola práctica, aquella podría haber sido fácilmente una tarde de salidas en falso y saltos de canguro. Pero fue una tarde completamente inspiradora.
Animada por Misha desde un lado de la pista, Sara hizo suyo el circuito gracias a la ayuda de su brillante instructor, Olivier. Asombrado por el control natural del coche que Sara mostraba, Olivier la retó a que cogiera el volante totalmente sola – ¡guiándola solo por radio! Fue algo digno de ver, más teniendo en cuenta que alcanzó la velocidad máxima de 80km/h. ¡Todo un récord para una ciega!
¿Cómo pasaste tu 26º cumpleaños? ¿El mío? Ya casi ni me acuerdo, pero estoy segura de que no fue corriendo desnuda por las calles de París, chorreando pintura azul al ritmo de la música de “Je t’aime”. Así es como Agent Lynch decidió celebrar el suyo.
Sobre sus elegantes tacones interpretó todo su espectáculo (incluyendo tirarse encima la pintura de “les bleus”) ante miles de sorprendidos turistas que casi se asfixian con sus “croque monsieurs”. Con su (casi) desnudo cuerpo, Lynchy puso el toque azul a la tricolor francesa.
Durante las últimas cuatro semanas el grupo de Live Every Litre se ha bañado en océanos de música, cultura y locura rebosante de adrenalina. Sin embargo, hemos de quitarnos el sombrero ante Agent Lynch y agradecerle el habernos introducido a todos al fantástico mundo de las variedades. Ayer, llenándonos las vidas del glamour de antaño, presenciamos a Agent Lynch dando una lección estelar sobre los principios básicos del baile de variedades. Ataviada en glamurosa lencería, Lynchy se pavoneó por una residencia de artistas bohemios, quitándose sus largos guantes con los dientes e hizo oscilar sus collares de perlas por su perfectamente peinada melena. Francamente, no se cómo Claudio y Rob lograron mantener la compostura durante el rodaje; ¡después de todo, una diva tan atractiva como nuestra guapísima Agent Lynch no la filman todos los días! No es que los chicos de Metallica o los School Boys no fueran deslumbrantes a su manera…