Tras casi seis semanas viajando, filmando y conociendo a gente realmente increíble, la fase de rodaje de Live Every Litre ha llegado a su fin.
Parece, pues, el momento adecuado para dar las gracias a todo el mundo que nos ha apoyado; todo el mundo que ha dejado comentarios e ideas en la página web; todo el mundo que ha chateado en Facebook; y todos los que han venido a conocernos durante nuestro viaje.
Gracias también a nuestros increíbles protagonistas – todos estuvisteis fantásticos y nos ha encantado pasar el rato con vosotros. ¡Menuda suerte hemos tenido al poder ser parte de vuestros mundos!

Por último, hemos de dar las gracias a todo el equipo – tanto en la carretera como en la oficina. Sé que todos hemos visto cosas que nunca creímos que íbamos a ver, hemos hecho cosas que nunca creímos que íbamos a hacer, y hemos conducido más de 10.000 km sin pelearnos. (¡Adelante, equipo!). Sin querer volverme muy sentimentalista al respecto, la gente del equipo que ha trabajado en este proyecto son sin duda unas de las personas más dedicadas, creativas e increíbles que jamás he conocido, y les deseo todo lo mejor para el futuro. Ha sido un proyecto emocionante como ninguno y los recuerdos del viaje y del equipo de Live Every Litre siempre los recordaré con una sonrisa.

Ahora, aquí tenéis un resumen de Live Every Litre en cifras:
1 – incidente de “quedarse sin gasolina”
2 – tarjetas de crédito perdidas
3 – baterías descargadas
4 – noches que nos fuimos a la cama antes de medianoche
6 – incidentes con la policía
12 – apariciones de los calzoncillos rosa con ranas de Giles
23 – hoteles en los que nos alojamos
34 – peso en kilos de la maleta de Laura
39 – temperatura en ºC que alcanzamos en la ciudad más calurosa de la gira (Sevilla)
107 – intentos de tomar una copa antes de cenar (98,2% de intentos fallidos)
312 – veces en las que apareció el demonio que llevamos dentro
4.321 – fotos tomadas
9.836 – kilómetros recorridos por Europa
29.000 – patatas fritas comidas por el equipo
17.000.000 – insectos aplastados en los parabrisas de los Honda
Así que, eso es todo, amigos, de los bloggers entre bastidores. Seguid atentos en Facebook para averiguar dónde y cuándo podéis ver el estreno de la película Live Every Litre. Adiós amigos :-)

Ayer por la mañana nos levantamos para descubrir una etérea bruma flotando sobre los campos y bosques de Nurburg. Una fina llovizna añadió tensión atmosférica mientras nos preparábamos en anticipación al enfrentamiento de Sumukito contra Nurburgring.
El sonido de los motores revolucionados nos daba la serenata cuando los coches pasaban frente a las ventanas del hotel demasiado tentadoramente para Fernando y Vanessa, cuyo turno era pocas horas después. Durante el obligatorio desayuno de tres platos nos encontramos con el legendario piloto alemán, Hans Stuck, en la barra de zumos – ¡y hasta Nike sabía quién era! ;-)
Tras una detallada explicación de lo que pretendíamos hacer con el CR-Z por parte de nuestro experto en el circuito, Fred, Fernando y Vanessa fueron al Museo de Nurburgring para empaparse del máximo de conocimientos sobre este histórico circuito. Mientras tanto, Claudio se dedicó a colocar tantas cámaras como fuera posible en el CR-Z (el recuento final fue de 7 cámaras). En un momento dado llegamos a preguntarnos si Fernando y Vanessa iban a caber en el coche; no hay que subestimar nunca la inquebrantable dedicación de nuestro maravilloso director para conseguir la mejor imagen desde cualquier ángulo imaginable.
Tras un par de días de descanso –los primeros en cinco semanas para muchos de nosotros–, ayer el convoy de Live Every Litre volvió a ponerse en marcha para recorrer plácidamente los 175 km que hay de Francfort a Nürburg. Tras haber recorrido 10 000 km, 175 km más parecía una gota en el océano, por lo que cuando cogimos la autopista estábamos muy animados. Volvieron las bromas con los walkie-talkies, ¡parecía como si no lo hubiésemos dejado nunca!
Salimos del hotel bien temprano (ah, y ¡nos encantan los hoteles que dan a una estación de trenes!), subimos a los coches y nos dirigimos hacia Maubeuge, importante centro del paracaidismo mundial. El día no podía ser mejor – no había ni una nube en el cielo y estábamos rodeados de pequeñas colinas y gorriones gorjeando.
Entonces Seb salió del hangar, totalmente desnudo salvo por un taparrabos que se había confeccionado con una de las camisetas del equipo de Live Every Litre. Menuda imagen – no del todo fuera de lugar en el hermoso y tranquilo paisaje del que habíamos disfrutado desde nuestra llegada.
Era evidente que cuando se enteraron de que uno de ellos estaría enganchado pronto a Seb desnudo en un salto en tándem, saltaron de contento… Estoy segura de que ninguno de ellos se presentó voluntario para la labor.
Tras 32 días en la carretera, hemos de decir que en el campamento de Live Every Litre estamos muy emocionados. Hemos llorado con una propuesta de matrimonio, nos hemos partido de risa con un castillo hinchable, y hemos visto como la gente miraba atónita a un perro en un burdel. Pero hoy es algo totalmente distinto…
Tras una encantadora velada con Peter (alias “Bowman”) y su mejor amigo, Len, nos levantamos bien temprano, listos para el nuevo día. Primero nos paramos en el puente Pegasus, que fue el primer lugar que se liberó en el Día D. (En 1944, Bowman transportó a tierra los soldados que luego ayudarían a liberar el puente). Al lado, en el Museo Memorial Pegasus, Peter y Len conocieron a varios tipos interesantes; Peter conoció a una persona cuyo suegro sirvió en el mismo barco que él, el Arquebus. Len conoció a una familia que trataba de encontrar a sus abuelos, ¡y las tres generaciones de esa familia tenían un Honda!
Finalmente saltamos de contento cuando logramos escapar el bullicio de la ciudad y llegar al circuito de Ceram en Mortefontaine. Pero cuando por fin Sara se sentó al volante del CR-Z nadie de nosotros sabía si iba a darles un corte de mangas a todos esos que habían dudado y habían dicho que no podría conducir. Sin haber recibido ni una sola lección ni haber hecho ni una sola práctica, aquella podría haber sido fácilmente una tarde de salidas en falso y saltos de canguro. Pero fue una tarde completamente inspiradora.
Animada por Misha desde un lado de la pista, Sara hizo suyo el circuito gracias a la ayuda de su brillante instructor, Olivier. Asombrado por el control natural del coche que Sara mostraba, Olivier la retó a que cogiera el volante totalmente sola – ¡guiándola solo por radio! Fue algo digno de ver, más teniendo en cuenta que alcanzó la velocidad máxima de 80km/h. ¡Todo un récord para una ciega!
¿Cómo pasaste tu 26º cumpleaños? ¿El mío? Ya casi ni me acuerdo, pero estoy segura de que no fue corriendo desnuda por las calles de París, chorreando pintura azul al ritmo de la música de “Je t’aime”. Así es como Agent Lynch decidió celebrar el suyo.
Sobre sus elegantes tacones interpretó todo su espectáculo (incluyendo tirarse encima la pintura de “les bleus”) ante miles de sorprendidos turistas que casi se asfixian con sus “croque monsieurs”. Con su (casi) desnudo cuerpo, Lynchy puso el toque azul a la tricolor francesa.
Durante las últimas cuatro semanas el grupo de Live Every Litre se ha bañado en océanos de música, cultura y locura rebosante de adrenalina. Sin embargo, hemos de quitarnos el sombrero ante Agent Lynch y agradecerle el habernos introducido a todos al fantástico mundo de las variedades. Ayer, llenándonos las vidas del glamour de antaño, presenciamos a Agent Lynch dando una lección estelar sobre los principios básicos del baile de variedades. Ataviada en glamurosa lencería, Lynchy se pavoneó por una residencia de artistas bohemios, quitándose sus largos guantes con los dientes e hizo oscilar sus collares de perlas por su perfectamente peinada melena. Francamente, no se cómo Claudio y Rob lograron mantener la compostura durante el rodaje; ¡después de todo, una diva tan atractiva como nuestra guapísima Agent Lynch no la filman todos los días! No es que los chicos de Metallica o los School Boys no fueran deslumbrantes a su manera…
Ayer, llamé a Timian (nuestro becario, si aún no lo conocéis) mientras íbamos de camino a Francia, hacia las 2 de la tarde, para ver cómo le iba en el aeropuerto. “Bien, gracias”, me dijo. Tan hablador como siempre. Teniendo en cuenta que ayer Timian tuvo como trabajo acompañar a tres bellezas estonias a un pueblecito remoto de los Pirineos, yo diría que se lo montaba muy bien. Cuando anoche volví a llamar para que me pusiera al día, su respuesta volvió a ser “muy bien, sí”. Esta mañana, mientras llevaba a Tahti, Lina y Kristi al Mas D’Azil, me contaron que se pasaron toda la tarde buscando una piscina. Se lo montaba muy bien, un tío que se pasa toda la tarde mirando a tres chicas estupendas haciendo batallas de agua.